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¿Por qué he perdido la ilusión por todo?
Es posible que actualmente te encuentres en un momento de tu vida en el que sientas que no tienes ilusión. Ya nada te hace sentir como antes, todo te parece aburrido y poco interesante, vives en piloto automático y tienes problemas de concentración. Lo más extraño de todo esto, es que no te reconoces a ti mismo en este punto vital, es decir, que antes sí sacabas fuerzas e ilusión para seguir adelante y ahora no, y por tanto anhelas recuperar la ilusión perdida.
Depresión y falta de ilusión
Uno de los síntomas más comunes en la depresión es la pérdida de ilusión por las cosas. Cuando alguien pierde la ilusión, normalmente lo primero que se quiere hacer es recuperarla, pero no sabe por dónde empezar, ni tampoco tiene la motivación suficiente para hacerlo, lo que acaba dando lugar a una sensación de estancamiento profundo, distanciamiento de áreas vitales valiosas y un predominio de la tristeza y la desesperanza.
Además, solemos pensar que las personas que se encuentra en dicha situación están así porque quieren, y tendemos a alimentar más su autocrítica y sentimiento de culpa por, supuestamente “no querer salir de ahí”.
Cómo recuperar la ilusión teniendo depresión.
Identifica el momento en el que comenzaste a sentirte así.
Es importante ubicar en el tiempo el momento en el que comenzaste a perder la ilusión por las cosas. ¿Qué cambios hubo en tu vida en ese momento?, ¿Cómo reaccionaste a dichos cambios? ¿Qué sentiste en dichas circunstancias? Responder a estas preguntas puede ser un buen punto de partida.
Sé consciente de que la depresión y la falta de ilusión son consecuencias, no causas.
Tendemos a creer que la falta de ilusión es la causa de nuestro malestar, pero no es así, sino un síntoma de algo mucho más profundo. De hecho, la falta de ilusión y la depresión funcionan como mecanismos de defensa para evitar contactar con partes de nosotros y nuestra realidad que nos producen un fuerte dolor. Por tanto, entendemos dichos síntomas como una alarma que nos indica que algo no va bien.
Lo más probable es que ciertas heridas de tu historia de vida que no hayan sido correctamente sanadas se hayan reabierto debido a cambios en tu entorno. Un ejemplo para que esto se entienda es el siguiente:
“Imagínate a una persona cuya infancia ha estado marcada por la exigencia y la crítica de unos padres estrictos. Dichos padres le inculcaron la idea de que lo más importante era estudiar una carrera con prestigio, por ejemplo, medicina. En un punto, alcanzar la carrera de medicina se convierte en su objetivo vital. Tras un tiempo y mucho esfuerzo acaba entrando a la carrera de medicina, y eso hace que se sienta bien, realizado y eufórico. Sin embargo, durante la carrera empieza a sentir una fuerte desmotivación con la misma, lo que hace que su rendimiento empeore y saque peores notas, surgiendo una sensación de decepción con sigo mismo.
No logra entender qué le ocurre, solamente identifica que perdió la ilusión por las cosas al entrar en la carrera, pero esto le hace sentir peor porque se supone que ese era su objetivo en la vida. Entonces comienza a criticarse por fallar y sentirse así, invalida sus emociones, al igual que hacían sus padres, se aísla del mundo y comienza a tener una crisis existencial que le motiva a buscar formas de sentirse mejor con la carrera, sin ser consciente de que el problema son esas viejas heridas y necesidades no sanadas.
Durante este proceso, la depresión y la desesperanza se han convertido en mecanismos de defensa para bloquear emociones primarias, como el miedo a sentirte vulnerable, a no ser suficiente, a no saber lo que realmente esperar en la vida; la tristeza de no haber tenido unos padres que le diesen el afecto y la validación que necesitaba; y el sentimiento de vergüenza con uno mismo por verse vulnerable.”
Comienza a hacer las cosas que realmente quieres para tu vida, muestra disposición a transitar por el dolor y valida el sentirte vulnerable.
Al notar falta de ilusión por las cosas, lo más común es hacer actividades que resulten placenteras y significativas. Eso está bien y es necesario, pero no suficiente, ya que, si te quedas ahí, será como poner una tirita en la herida, sin pararte a curarla realmente.
Recuperar la ilusión y salir de la depresión implican necesariamente pasar por la experiencia de dolor para poder aceptarlo y superarlo. Esto es algo que no será fácil ya que probablemente habrás construido miles de mecanismos para ocultarlo, pero hasta que no seas consciente de tus necesidades, aceptes que no podrán ser cubiertas por aquellos que no lo hicieron en su momento, y no comiences a satisfacerlas por ti mismo, rompiendo el bloqueo emocional que te impide contactar con las emociones primarias mencionadas anteriormente, no podrás empezar a sanar. Esto no es tarea fácil, por eso lo recomendable es hacerlo con ayuda de un profesional de la psicología que te escuche y te acompañe durante todo el proceso.
Por último, hay que destacar que la pérdida de la ilusión también puede estar focalizada en áreas concretas. Por ejemplo, uno puede no estar a gusto con su pareja actual y se llega a preguntar cómo recuperar la ilusión en la pareja. En este caso concreto, los pasos son los mismos: Identificar el momento en el que ocurrió, diferenciar entre causas y consecuencias, mostrar disposición a enfrentar viejas heridas emocionales y decidir qué hacer en base a tus necesidades.




