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¿Alguna vez has recibido frases del estilo “no es para tanto”, “estás exagerando” o “no deberías sentirte asi”? Estos son ejemplos de invalidación emocional. Es cierto que, la mayoría de las veces estas frases son dichas con la intención de ayudar. Pero realmente no cumplen ese cometido, pues uno no solo no deja de sentir ese malestar primario, sino que además se agrava por la sensación de no estar siendo comprendido por la otra persona.
¿Qué significa invalidar emocionalmente?
Invalidar emocionalmente significa rechazar, ignorar o minimizar las emociones de una persona, lo que implica desestimar sus sentimientos y hacerle sentir que sus reacciones emocionales no son importantes o válidas.
Hemos recibido escasa o nula educación sobre nuestras emociones, lo útiles que son y la información que nos dan. Y desde ahí no sabemos bien como acogerlas.
Lo interesante de este asunto es que la invalidez emocional no sólo se produce en relación, es decir, no sólo es de una persona hacia otra. La invalidación emocional es muchas veces también un fenómeno interno.
Nos invalidamos emocionalmente cuando esa parte de nosotros nos dice cómo nos deberíamos sentir, o cuando no acepta sentir emociones asociadas al desagrado o a la vulnerabilidad. Es ese juez interno o policía interior el que nos trae mensajes invalidantes con la intención de ayudarnos.
Por eso es importante entender que la invalidación emocional es un fenómeno tanto interpersonal como intrapersonal.
Consecuencias de la invalidación emocional
La invalidación emocional puede traer diversas consecuencias negativas hacia nuestra salud mental, como por ejemplo:
- Disminución de la autoestima: “¿Por qué no puedo dejar de sentir algo que se supone que no debería estar sintiendo”?
- Desarrollo de problemas emocionales: La invalidez emocional es tremendamente ansiógena. Además de que puede incrementar cierta sintomatología de tipo depresivo si esta ya se encuentra en la persona.
- Aumento del estrés y la frustración.
- Dificultades en las relaciones interpersonales y aislamiento.
Sabemos además que uno de los factores clave en la salud mental son unos buenos niveles de autocompasión. La invalidación emocional ataca de frente esta capacidad de aceptarnos tal y como somos.
Tipos de invalidación emocional más comunes
La clave de la invalidación es el asunto de los deberías o la obligatoriedad. Son los deberías los que nos conectan con el yo ideal que siempre va a hacer contraste con el yo real que somos.
Algunos ejemplos típicos:
- “Deberías salir y divertirte en lugar de quedarte ahí”
- “Esto no es para que te enfade”
- “Tienes que mirar el lado positivo de las cosas”.
- “Hay que pasar página ya”
- “No hay razón para que estés triste”
- “¡Que no te de vergüenza!”
- “Te ahogas en un vaso de agua”
Cómo evitar que invaliden tus emociones
Como hemos dicho antes, salvo excepciones, la invalidación emocional no suele venir con mala intención sino desde un deseo torpe de ayudar/nos.
A veces, de manera preventiva ayuda pedirle a nuestro interlocutor que no necesitamos que nos diga lo que tenemos que hacer, que sólo necesitamos que nos escuche.
Otras veces, cuando la frase invalidante ya se dio, podemos decir algo así como “Sé que lo que me acabas de decir me lo dices con la mejor intención y te lo agradezco pero quiero decirte que esto en realidad no me ayuda”.
Expresar lo que necesitamos del otro cuando compartimos un asunto emocional es importante para prevenirlo en la medida de lo posible y para poderle expresar al otro lo que de verdad sí nos ayuda.
De igual manera, con nosotros mismos podemos tener la capacidad de negociar nuestro diálogo interno. Hay formas en terapia de trabajar la invalidación emocional interna cuando le pedimos a nuestro juez interno que si realmente nos quiere ayudar, nos puede hablar de maneras diferentes.




