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¿Tienes pensamientos recurrentes y muy repetitivos sobre el mismo tema que no se van y te angustian? ¿Antes de salir de casa tienes que hacer unas comprobaciones que se convierten en un ritual de una hora? ¿O es que necesitas tener tu cuerpo o tu espacio limpios a un nivel extremo? Si te identificas con estas preguntas, quizá estés desarrollando un trastorno obsesivo-compulsivo. En este artículo arrojaremos un poco de luz sobre qué es, por qué hay personas a las que les pasa esto y cómo solucionarlo.
Síntomas y causas del TOC
El TOC se caracteriza por una necesidad de control excesiva e insana en el plano mental (a través de pensamientos intrusivos y repetitivos) y conductual (rituales repetitivos o patrones de conducta muy rígidos) que genera mucha angustia y que nunca llegan a calmar del todo. Además, las personas que sufren TOC suelen mostrar mucha rigidez en su forma de pensar y actuar. Y es que las personas con TOC necesitan controlar mediante sus obsesiones el entorno que les rodea y su mundo interior para no sentirse desprotegidos. Así es, las compulsiones y obsesiones son una respuesta de control insano frente al pánico que genera el descontrol e incertidumbre que nos rodea continuamente. Son una forma de protegernos del miedo y la indefensión pero que se ha vuelto perjudicial para nosotros mismos.
Entre las causas está el haber vivido en un entorno muy exigente y rígido desde tempranas edades en el que se le exigía (de forma más o menos implícita) al individuo que controlase lo que hacía y que lo hiciese de forma perfecta. Un miedo excesivo a padecer enfermedades por haber vivido de cerca alguna enfermedad traumática. Sentirme insuficiente o culpable por no llegar a un listón muy alto que me han colocado desde fuera. O haber sentido que nuestro deseo no ha sido aceptado ni se le ha dado un espacio para ser expresado de forma satisfactoria.
Cuando hablamos de TOC, debemos tener en cuenta que existen diferentes temáticas según el contenido o su expresión:
- Limpieza/higiene: tiene que ver con lavarse las manos numerosas veces, desinfectar objetos y herramientas de forma excesiva, abrir las puertas empujando con el codo…
- Comprobaciones: rituales de verificación y reverificación que se alargan mucho en el tiempo porque nunca se obtiene una satisfacción plena en la comprobación.
- Perfeccionismo o miedo al fallo.
- Pensamientos inaceptables socialmente (sexuales, violentos, inmorales…) que generan culpa y una responsabilidad excesiva.
Qué hacer con las obsesiones
Las obsesiones son muy desagradables y se pueden vivir como algo que se apodera de nosotros y nos asusta mucho, tanto internamente como en lo que hacemos. Como hemos visto, este síntoma se produce como una forma de controlar lo interno y/o externo de formas muy diversas. Cuanto más intentes controlarlas, más fuertes se van a hacer. Por ello, para su correcto tratamiento recomendamos las siguientes pautas con un enfoque diferente:
Si tu problema es el perfeccionismo, intenta pensar en el ideal que estás persiguiendo. ¿Es adecuado para tus características y capacidades? ¿Te lo han inculcado desde fuera y no lo sientes como tuyo? Tras preguntarte esto y darte cuenta de lo imposible de esos ideales, pregúntate cómo eres tú, de qué eres capaz realmente, qué te gusta y qué no. Mírate de una forma más ajustada a la realidad y trátate con cariño.
Profundiza en tu vulnerabilidad y esa sensación de indefensión. Piensa en otras formas de cómo te quieres defender. Quizá hay límites que quieres poner en tu entorno o personas cercanas a ti pero no te atreves. Es probable que tengas rabia interna que no hayas expresado hacia esas personas que te hicieron daño o frente a las que te sientes desprotegidas. El enfado te puede ayudar a protegerte y es lícito expresarlo en defensa propia.
Tomar conciencia de por qué actúo de esta manera y ganar responsabilidad de sus consecuencias. Entiéndete, sin justificarte, para poder ser más compasivo contigo y decide lo que quieres hacerte cargo. Asume el precio que pagas por controlar y si te ves capaz de soltar progresivamente algunas cosas de las que controlas. ¿Qué está realmente en tu mano y qué piedras has metido/te han metido en tu mochila y quieres deshacerte de ellas?
Habla de tus pensamientos inadmisibles con personas de tu confianza para darles salida y pide un espacio de no juicio cuando hagas esto. Te sentirás más aliviado y quizá te ayude escuchar la opinión de esa persona en quien confías.
Asume microdosis de caos y descontrol. Exponte a una situación desagradable pero asequible e intenta sostener conscientemente durante un largo rato que tus manos estén sucias, que tu casa esté ligeramente desordenada o que el proyecto que tienes que entregar está incompleto o es imperfecto (entre otros ejemplos).
Consultar con un profesional de la salud sirve de gran ayuda para encauzar y acompañar el proceso de sanación. En Estar Contigo Terapia, tenemos a profesionales capacitados para tratar tu problema y ayudarte a solucionarlo de raíz, tanto con psicólogos online como presencialmente, ya que contamos con un equipo de psicólogos en Granada. Coméntanos tu caso y trazaremos la forma de tratarlo que a ti te encaje.




