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La terapia humanista es un tipo de psicoterapia centrada en el crecimiento personal y el autoconocimiento del ser humano, donde se pone especial énfasis en la relación terapeuta-paciente, la experiencia subjetiva y en la capacidad del individuo para introducir cambios en su vida tomando responsabilidad consciente de sus decisiones.
Este enfoque surgió entre los años 50-60 como alternativa a los enfoques que predominaban en esa época, como el conductismo o el psicoanálisis.
Existen diferentes terapias que pueden encuadrarse dentro de filosofía humanista, como la Terapia focalizada en la emoción, la Terapia Gestalt o la Terapia centrada en la persona.
¿Cómo funciona la Terapia Humanista? Principios clave de este enfoque
Desde la terapia humanista, se pone un gran esfuerzo en la creación de un clima de confianza en el que la persona se sienta cómoda y segura para explorar sus pensamientos y emociones, especialmente aquellos que tiende a evitar debido a lo dolorosos que pueden llegar a ser, ya que la evitación constante de dichos pensamientos y emociones impiden a la persona conectar con sus necesidades y avanzar hacia una vida llena de significado.
Los principios sobre los que se sustenta la terapia humanista, y que sirven de base para el trabajo en sesión, son los siguientes:
- Importancia en la creación y desarrollo de una relación terapéutica basada en la empatía y la aceptación, la cual permita a la persona sentir la terapia como un espacio seguro en el que pueda ser auténtico sin miedo al juicio o a la crítica. En este sentido, el terapeuta parte desde la aceptación incondicional, la empatía y la validación emocional.
- Es un enfoque centrado en la persona, donde el terapeuta se focaliza en la capacidad del individuo para tomar decisiones y construir la vida que desea.
- Se presta especial importancia al aquí y al ahora, de cara a centrar al paciente en el presente y ayudarle a tomar conciencia de las emociones, conductas y pensamientos que surgen durante la sesión y que son un reflejo de lo que ocurre en su vida personal.
- Se promueve la importancia de la toma de responsabilidad de las decisiones del paciente.
- Se persigue la conexión emocional. Exponer al paciente a sus emociones, y en especial, a sus heridas emocionales, facilita, por un lado, la tolerancia al malestar, y por otro, al conocimiento de sus propias necesidades.
- Uso de técnicas experienciales (escucha activa, reflejos, ejercicios de conciencia corporal y emocional, explorar y dar valor a las necesidades y propósitos del paciente, etc.) que facilitan la toma de conciencia y la conexión emocional.
¿Cuáles son los beneficios de la terapia humanista?
Entre los múltiples beneficios que tiene la terapia humanista encontramos los siguientes:
- Fomenta el crecimiento personal y el autoconocimiento, ayudando al paciente a estructurar su mundo emocional.
- Aumenta la autoestima y la sensación de realización personal.
- Mejora la conexión con las emociones y con las necesidades más profundas del individuo.
- Promueve el desarrollo de la autonomía de la persona, fomentando, por un lado, la capacidad de tomar decisiones, y por otro, la toma de responsabilidad de estas.
- Ayuda al desarrollo de relaciones interpersonales más satisfactorias y genuinas.
- Desde un enfoque más centrado en la raíz de los problemas, favorece la reducción de estados desagradables como la ansiedad o la apatía.
En general, podemos ver como el enfoque humanista ayuda a las personas, no solo a obtener una mayor calidad de vida, sino que les brinda un espacio seguro para explorar su mundo emocional, permitiéndoles conectar con sus verdaderas necesidades sin miedo a ningún tipo de juicio.




