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Hay ciertos términos psicológicos que se están popularizando demasiado. Algunas de estas etiquetas son las de “narcisista” o “psicópata” y al popularizar estas cuestiones se corre el riesgo de frivolizar o ver “narcisistas” y “psicópatas” donde no los hay. Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de estos términos? Nos estamos refiriendo a los trastornos de personalidad.
¿Qué es un trastorno de personalidad?
Un trastorno de personalidad viene a ser un conjunto de características individuales de personalidad que, al estar tan “subidas de volumen” implican:
– Inflexibilidad: Es decir, independientemente del contexto o la situación, las respuestas hacia el ambiente van a ser muy similares entre sí. Esto implica también patrones rígidos de pensamiento.
– Funcionamiento duradero en el tiempo: Esto quiere decir que no estamos hablando de formas de funcionar problemáticas puntuales sino que es algo que es recurrente a lo largo de la vida de la persona.
– Dificultades en las relaciones: Este tercer punto se relaciona con los dos anteriores, habiendo una dificultad para relacionarse con los otros de manera sana y empática.
Las causas de los trastornos de personalidad no están completamente claros, pero se cree que son el resultado de una combinación de factores tanto biográficos como genéticos aunque suele haber una infancia inestable y de carencias afectivas.
Es importante diferenciar entre características de personalidad o rasgos y un trastorno. Para que exista un diagnóstico de un trastorno hace falta de una evaluación psicológica exhaustiva, así que es conveniente no creerse demasiado lo que uno lee en redes.
¿Cuáles son los más comunes?
Trastorno narcisista
Se caracteriza por una sensación de autoimportancia, una dificultad para conectar con la propia vulnerabilidad, una necesidad de ser admirado y de falta de empatía.
Vivimos en una sociedad que está de alguna manera “narcisizada”, y eso hace que mucha gente pueda presentar ciertas características narcisistas pero eso NO lo convierte necesariamente en un trastorno de personalidad ya que no es tanta la prevalencia.
Trastorno límite
Se caracteriza por un comportamiento impulsivo, inestabilidad en las relaciones, dificultad para regular las emociones y una gran sensación de vacío interior y de falta de identidad personal.
Con este trastorno sucede un poco lo contrario que con el anterior, ya que no ha adquirido la popularidad de otros. Es por ello que es ciertamente incomprendido muchas veces.
Trastorno antisocial
Se caracteriza por acciones impulsivas y muy intensas, acompañadas por un desprecio por las normas de convivencia, intensa rebeldía y dificultad para conectar con la culpa.
Si bien es lo más similar a lo que se puede considerar como psicopatía (otro término muy de moda), no es exactamente lo mismo. En cualquier caso, la psicopatía como tal no se considera un trastorno de personalidad ya que no está en el manual diagnóstico DSM. Hay un debate interesante sobre si la psicopatía debería o no considerase un trastorno de personalidad.
Trastorno esquizoide
Se caracteriza por un patrón de comportamiento aislado, dificultad para tener relaciones y mantenerlas así como para conectar con las propias emociones y el placer.
Puede confundirse con la condición del espectro autista pero sin embargo hay diferencias significativas y es porque este trastorno responde a marcadores más biográficos que neurológicos.
Es importante que si sospechas que padeces alguno de estos trastornos acudas a profesionales con formación específica en el tema, ya que no cualquier psicólogo tiene la capacidad de diagnosticar un trastorno de personalidad ni de hacer intervención.
En cualquier caso, a modo de reflexión y sin invalidar lo anterior, una persona es mucho más que un trastorno. Un diagnóstico no debería ser una etiqueta inamovible sino un mapa, una guía de trabajo ya que cuando se trabajan existe un amplio margen de mejora.




