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Lo que normalmente hacemos cuando sentimos dolor es acudir a un especialista que trabaje con los síntomas físicos de este, o directamente tomar algún medicamento. Sin embargo, en ocasiones obviamos que la relación entre mente y cuerpo pueden también influir en los síntomas del dolor y en su intensidad.
Somatización: Relación entre mente y cuerpo
La somatización es un fenómeno psicológico donde una persona experimenta síntomas físicos (sin causa médica identificable) relacionados con factores emocionales. También puede ocurrir que los síntomas físicos de una causa médica se agraven debido a la presencia de dichos factores emocionales. Entre estos factores, podemos encontrar el estrés, la ansiedad, la depresión y el bloqueo emocional.
En el caso de personas con dolor crónico, estas pueden llegar a vivir una situación extremadamente desesperante. La sensación de incapacidad, los síntomas del dolor, y su intensidad, desembocan en la presencia de los factores psicológicos mencionados, generando a su vez sentimientos de vacío y desesperanza, y encerrando al individuo en una espiral de malestar y sufrimiento.
Psicoterapia para el dolor físico
La necesidad de salir del sufrimiento continuo lleva al individuo que lo padece a preguntarse cómo manejar el dolor crónico, de forma que este no limite tanto su vida. En este sentido, a parte de tratamientos como la fisioterapia o la medicación, es importante llevar a cabo un tratamiento psicológico online o presencial (Estar Contigo cuenta con Psicólogos en Granada), especialmente para trabajar aquellos aspectos emocionales que influyen en el dolor.
Trabaja en la aceptación del dolor y deja de machacarte por tenerlo
Uno de los mayores problemas del dolor crónico es que la persona acaba en una lucha interna incansable, donde la autocrítica y la culpa son las principales protagonistas. Esto se debe a principalmente al autorechazo existente en relación con el dolor. Esta forma de actuar es normal, ya que es algo tremendamente doloroso el vernos como personas débiles que por culpa del dolor, no podemos hacer una vida normativa. Esta situación lleva a su vez a que, por miedo a la propia autocrítica y al verse débiles, acabemos dejando de lado facetas importantes que daban significado a su vida, llegando al autoabandono.
Aunque sea una situación difícil de aceptar, y que llevará su tiempo hacerlo, es necesario asumir que el dolor, al ser crónico, va a acompañarnos en gran parte de nuestra vida, y autoabandonarnos por no querer contactar con dicha realidad, solamente nos hará sufrir más a largo plazo. Es cierto que el margen de maniobra es pequeño, sobre todo en situaciones de mucho dolor, pero al final, es el margen del que disponemos, y si queremos seguir adelante, hay que pasar por la aceptación del dolor, de cara a aprender a vivir con él.
La culpa y la autocrítica son improductivas, aprende a ponerle límites
La culpa no es una emoción negativa en sí, ya que sentirla nos ayuda a darle solución a algún daño que hayamos hecho, lo cual mejora nuestra capacidad de adaptación. Sin embargo, a veces puede llevarnos a un fuerte nivel de autocrítica, que, en el caso del dolor crónico, puede llegar a ser improductiva. Si lo piensas, la idea de la culpa y la crítica es que hagas algo que, de solución a la situación, sin embargo, esto no llega a ser suficiente como para que te motive a buscar un cambio, y a su vez, te hunde mucho más. Por tanto, es necesario poner límites a la culpa y sustituirla por autocompasión.
Introduce la autocompasión y sé flexible contigo mismo/a
La autocompasión es una herramienta muy importante dentro del dolor crónico. Cómo se dijo anteriormente, la crítica, el autorechazo y el autoabandono solo te llevan a mal lugar. Sin embargo, el abrazarte a ti mismo, el comprender que a veces las cosas van a ser más difíciles para ti, y eso no te hace peor o inferior, te reducirán mucho más los niveles de ansiedad y desesperanza, lo que, a su vez, rebajará el propio dolor.
Rodéate de un entorno seguro para ti
No ayuda el rodearte de personas que invaliden lo que sientes y no den un espacio a tu malestar, al revés, pueden hacer que tu mismo te llegues a invalidar. Por ello, es necesario que te rodees de un entorno seguro, donde puedas contar cómo te sientes sin ser juzgado o criticado, de forma que esto no alimente más a tu propia autocrítica.
Es bueno que te marques objetivos y metas, pero siendo realista y flexible
No se puede negar que marcar metas y alcanzarlas produce una gran satisfacción en situación de dolor crónico. El problema viene cuando nos marcamos metas que no se adaptan a nuestras circunstancias, lo que hace qué, cuando no las alcancemos, nos frustremos. Si decides marcar objetivos, recuerda ser flexible contigo mismo, no necesitas alcanzarlos todos para ser válido.
Introduce hábitos de vida saludable y cuídate
Es importante llevar una buena alimentación y hacer un ejercicio adaptado. Esto se debe principalmente a que, tener poca fuerza y capacidad de movimiento aumenta la probabilidad de que nos encerremos en casa, así como agrava el dolor, y, por tanto, los síntomas de ansiedad y depresión ganan más presencia y fuerza.
En general, introducir estas pautas te ayudará en tu aceptación y convivencia con el dolor crónico, pero además es recomendable llevar a cabo tu proceso en compañía de un psicoterapeuta que sepa acompañarte, validarte y guiarte en este camino tan difícil para ti.




